¡¡ B I E N V E N I D O S !!

miércoles, 11 de julio de 2012

CIENCIA Y AMBIENTE


El sentido del tacto


El sentido del tacto actúa prácticamente en todas las partes de nuestro cuerpo ya que se encuentra localizado en nuestra piel
La piel de un adulto puede llegar a tener una extensión de entre 1,5 m² y 2 m² y pesar hasta 4 kilogramos. A través de la piel recibimos multitud de sensaciones que nos ayudan a relacionarnos con nuestro entorno, reconocer en los objetos su forma, textura, dureza…, distinguir sensaciones de calor o frio, de presión, de dolor de vibración…  
Estas sensaciones las percibimos gracias a infinidad de terminaciones nerviosas que tenemos en la piel por medio de receptores sensitivos. Podemos diferenciar tres capas en nuestra piel: La zona exterior llamada epidermisla zona central llamada dermis que está compuesta por tejido subjuntivo compuesto por vasos sanguíneos y linfáticos, folículos pilosos de donde nace el pelo, glándulas sudoríparas y sebáceas, y los receptores sensitivos que son los encargados del sentido del tacto, y una zona más interna llamada hipodermis, que es la capa que separa la piel de los órganos internos. 

Los receptores táctiles no están repartidos igualitariamente por nuestro cuerpo, sino que se concentran mayormente en la punta de la lengua, los labios y las plantas de manos y pies.
Cada tipo de receptor táctil se ve estimulado por diferentes factores:

o   Las sensaciones de tactos suaves se reciben por los Corpúsculos de Meissner.
o   Las sensaciones de presión por los Corpúsculos de Pacini.
o   Las sensaciones de temperatura, tanto ambiental como de los objetos que contactan con nuestra piel se reciben por los Corpúsculos de Ruffini y Krause. Ruffini para el calor y Krause para el frio.
o   Las sensaciones de dolor que envían información al cerebro a través de las terminaciones nerviosas libres de la piel.

El tacto tiene dos propósitos, mejorar nuestra vida y actuar como sistema de alarma natural del cuerpo, sin este sentido no sabríamos diferenciar entre un entorno peligroso o un entorno seguro. La epidermis toma la información recogida por los receptores y la transforman en impulsos nerviosos eléctricos, estas fibras nerviosas disponen de vías en la medula espinal que llegan hasta el cerebro, donde se interpretan estos impulsos transformándolos en sensaciones.




¿Como funciona el oído?


¿Has oído algo?
Tal vez el sonido que has oído era tan leve como el que hace tu gata al lamerse. O tal vez ha sido un sonido fuerte, como el de un carrito de helados al pasar. Los sonidos están por todas partes, y tu tienes dos partes del cuerpo muy ingeniosas que te ayudarán a escucharlo todo -¡tus oídos! Tus oídos se encargan de recoger los sonidos, procesarlos y mandar señales sonoras al cerebro. Y eso no es todo: tus oídos también te ayudan a mantener el equilibrio. Así que si se te caen algunas monedas mientras vas corriendo hacia el carrito de helados, los oídos se aseguran de que no te caigas cuando te agachas para recogerlas.

El oído está formado por tres secciones diferentes: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Estas partes trabajan juntas, para que puedas oír y procesar sonidos todo el día, cada día.

El oído externo: capta la onda

El oído externo recibe también el nombre de pabellón de la oreja o aurícula y esta es la parte que se puede ver. Es donde la gente se hace agujeros para llevar pendientes y donde un amigo te susurra algo cuando te cuenta un secreto. El oído externo recoge los sonidos. El sonido viaja en ondas invisibles a través del aire y el oído externo los recoge. Después de entrar, el sonido viaja hasta el conducto auditivo externo antes de llegar al oído medio. La otra tarea del conducto auditivo es proteger a las demás partes del oído fabricando cera. La cera tiene unos componentes químicos especiales que combaten las infecciones que podrían lesionar la piel dentro del conducto auditivo. También atrapa partículas de suciedad para ayudar a mantener el conducto auditivo limpio. Así que la cera no es sólo algo asqueroso, ¡sirve para algunas cosas!

El oído medio: ¡Buenas vibraciones!
foto internet

El conducto auditivo externo conduce al oído medio. La función del oído medio es recoger las ondas de sonido que recibe del oído externo, convertirlas en vibraciones y llevarlas hasta el oído interno. Esto lo hace usando el tímpano (que en realidad separa el oído externo del oído medio) y los tres huesos más pequeños y delicados del cuerpo llamados osículos. El tímpano es un trozo de piel delgada adherida al primer osículo, un pequeño hueso llamado martillo. El martillo está unido a otro pequeño hueso llamado yunque. Y finalmente, el yunque está unido al hueso más pequeño de todo el cuerpo, el estribo.
Cuando las ondas de sonido llegan hasta el conducto auditivo externo y al tímpano, éste empieza a vibrar. Las vibraciones pasan por los tres pequeños huesos -el martillo, el yunque y el estribo. Estos tres huesos transfieren estas vibraciones a la parte más profunda del oído: el oído interno.


El oído medio también tiene otra misión. ¡Ayuda a que el tímpano soporte la presión! El oído medio está conectado a la parte posterior de la nariz por un conducto estrecho llamado trompa de Eustaquio. La trompa de Eustaquio y el oído medio mantienen la misma presión del aire en ambos lados del tímpano. Normalmente el conducto permanece cerrado a menos que bosteces o tragues, y probablemente hayas sentido cómo se abre la trompa de Eustaquio si has viajado en avión o has subido a una montaña. Cuando estás a una altura muy elevada, como cuando vuelas, sientes como tus oídos se "destapan". En realidad es la trompa de Eustaquio que se abre para asegurarse de que la presión del aire es la misma en ambos lados del tímpano para que el tímpano pueda funcionar adecuadamente y no sufra lesiones.

El oído interno: ¡las señales nerviosas empiezan aquí! Después de que las ondas sonoras se conviertan en vibraciones en el oído medio, entran en el oído interno. Las vibraciones llegan a la cóclea, un conducto pequeño y enroscado en el oído interno. La cóclea está llena de líquido y recubierta de células con miles de pelitos en la superficie. Estos pelitos no son como los que tienes en la cabeza o en los brazos -son más pequeños y sólo pueden verse con un microscopio.
Cuando las vibraciones del sonido tocan el líquido de la cóclea, el líquido empieza a vibrar. Y cuando lo hace, esos pelitos se mueven. Los pelitos convierten entonces las vibraciones en señales nerviosas para que el cerebro pueda comprender el sonido. (¡Al cerebro le gusta recibir mensajes en su propio lenguaje -¡el lenguaje de las señales nerviosas!) Una vez que las señales nerviosas llegan al cerebro, éste puede interpretarlas. "¡Eh, están tocando mi canción favorita en la radio!" El cerebro no podría reconocer los sonidos sin toda la ayuda que recibe de las distintas partes del oído.


De día o de noche, los oídos te mantienen derechoLos oídos hacen más cosas que simplemente escuchar -también te ayudan a mantener el equilibrio. En el oído interno, hay tres pequeños bucles llamados conductos semicirculares. Están situados justo encima de la cóclea. Estos pequeños bucles tienen mucho en común con la cóclea: están llenos de líquido y tienen miles de pelitos microscópicos. Pero tienen una función diferente: la cóclea sirve para oír y los conductos semicirculares para el equilibrio.

¿Qué evita que te caigas al suelo cuando te agachas para tocar los dedos de los pies en la clase de gimnasia? Pues todo lo que sucede en tus conductos semicirculares. Cuando mueves la cabeza, el líquido en los conductos semicirculares se mueve también. El líquido mueve los pelillos, que envían un mensaje nervioso al cerebro sobre la posición de tu cabeza. En menos de un segundo, el cerebro averigua dónde está tu cabeza y a qué músculos enviar mensajes para que mantengas el equilibrio.
A veces, el líquido en tus conductos semicirculares sigue moviéndose después de que tú te hayas dejado de mover. Prueba llenar una taza hasta la mitad con agua. Ahora muévela un poco y luego para. ¿Notas cómo el agua sigue moviéndose aunque la taza esté quieta? Esto es lo que sucede en tus conductos semicirculares cuando das muchas vueltas o te subes a un juego en el parque se diversiones. Cuando dejas de hacerlo, el líquido aún se mueve y los pelitos aún están mandando mensajes sobre la posición de la cabeza. Aunque estás mirando hacia delante y tus ojos le están diciendo a tu cerebro que estás quieto. Por eso, podrías sentirte mareado -el cerebro está confundido acerca de la posición de la cabeza. Una vez que el líquido deja de moverse, el cerebro recibe el mensaje correcto y te sientes mejor.

¡Tres vivas por el oído!Bueno, como has visto, tus oídos son geniales -¡procesan los sonidos de tu alrededor e impiden que pierdas el equilibrio! Recogen las ondas de sonido de tu reloj despertador, transforman las ondas en vibraciones y las vibraciones en impulsos nerviosos, para que el cerebro pueda decir, "¡Despertador! ¡Esto quiere decir que es hora de levantarse!" Los oídos te mantienen en equilibrio cuando metes la cabeza en la caja de cereales para encontrar el premio durante el desayuno y cuando te agachas para alcanzar la mochila de la escuela. Trata bien a tus oídos y no metas nada dentro de ellos -esto podría dañar el conducto auditivo o el tímpano. Y es una buena idea tener cuidado cuando el sonido es realmente fuerte porque puede lesionarte los oídos. Lleva tapones a los conciertos con música muy alta, mantén el volumen lo más bajo posible en tu estéreo y lleva siempre protección para los oídos si utilizas algún aparato que haga mucho ruido como los que trabajan la madera o los metales. Seguro que quieres que tus oídos lo oigan todo -desde el mínimo chirrido de un grillo en el bosque hasta el partido de baloncesto más ruidoso en el gimnasio. ¡Tres vivas por los oídos!

Qué es la cera de los oídos?

Es pegajosa. Es arenosa. Es reluciente. Pero ¿qué es realmente la cera de los oídos? Y ¿de dónde viene?
La cera de los oídos se fabrica en el canal auditivo externo. No puedes ver esta parte de tu oído -es la zona entre la parte carnosa de la oreja en el exterior de la cabeza (la parte que puedes ver) y el oído medio. La piel del canal auditivo externo contiene unas glándulas especiales que producen la cera de los oídos. El nombre técnico para esta materia cerosa es cerumen.
Después de producirse la cera, ésta llega lentamente a través del canal auditivo externo hasta la apertura del oído. Aquí es donde la cera cae al exterior o se elimina cuando te lavas. En la mayoría de las personas, el canal auditivo externo está de servicio todo el tiempo fabricando cera, así que el canal auditivo siempre tiene suficiente cera en su interior.

Pero ¿por qué necesitamos la cera?
La cera de los oídos tiene dos funciones importantes. En primer lugar, contiene sustancias químicas especiales que combaten las infecciones que podrían dañar la piel del interior del canal auditivo. En segundo lugar, actúa como un escudo entre el mundo exterior y el tímpano. Cuando el polvo, la suciedad y otras sustancias se te meten en el oído, la cera los atrapa e inmoviliza allí, para que no puedan avanzar más.
Si quieres deshacerte de la cera, presta mucha atención a lo que debes hacer: ¡nada! La mayoría de niños no necesita hacer nada especial para eliminar la cera de los oídos. Si te lavas el pelo regularmente, esto basta para mantener limpios tus oídos. No uses nunca un palillo de algodón para los oídos, tu dedo o cualquier otra cosa para eliminar la cera de los oídos. Tu canal auditivo y el tímpano son muy delicados, y puedes dañarlos o hacerles sangrar intentando quitarte la cera de esa manera. Hurgarte en el oído también puede empujar y acumular la cera más adentro.
Algunos niños tienen uno o los dos canales auditivos que fabrican cera extra. Si este parece ser tu caso, díselo a un adulto. Muchas veces, los médicos pueden prescribir medicamentos especiales que se colocan en el oído para eliminar el exceso de cera.


EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

¿HIJOS  MERENGUES?
La mayoría de los padres dice que quiere que sus hijos sean valerosos, se esfuercen por conseguir las cosas y afronten los vaivenes de la vida; sin embargo, algunos evitan que sus hijos realicen esfuerzos, hagan renuncias y se desenvuelvan en ambientes con algo de incomodidad.
Suplir todos los deseos de los hijos y realizar acciones que ellos mismos están en capacidad de llevar a cabo, son algunos de los errores que más daño provocan en la crianza. Cuando los hijos crecen sin saber lo que significa el valor del esfuerzo, no aprenden más que a recibir e ignoran el valor de luchar por algo que se desea, son carentes de fortaleza y lo más seguro es que les cueste aceptar las contrariedades que se les presentan.
Asimismo, los niños que han sido sobreprotegidos por sus padres, suelen mostrarse inseguros, poco autónomos y a menudo se ven afectados por la incapacidad para sortear inconvenientes. Por eso, virtudes como la reciedumbre, la templanza y la fortaleza, ayudan a propender por la formación humana de los hijos, siendo efectivos seguros para la vida joven y adulta.

Grandes virtudes
La reciedumbre y la fortaleza son virtudes que nos ayudan a aceptar lo que nos ocurre, no pasivamente, sino con deseos de sacar algo bueno de las situaciones dolorosas. Y la templanza es un gran soporte ante las dificultades que se encuentran en el camino. Por lo tanto, inculcar en los hijos estas virtudes, es prepararles para la realidad de la vida, para asumir todos los retos de la misma supervivencia.
Sin embargo ni la fortaleza, ni la reciedumbre se dan gratuitamente. Hay que irlas formando, día a día. Es un trabajo en el que se dominan pequeñas cosas que exigen un esfuerzo, tales como levantarse a la hora determinada, privarse de algún capricho, sacrificarse para servir a otros. Habrá que exigirle a los hijos desde muy pequeños: desde el bebé que llora por antojo, hasta el adolescente que se pone de mal humor por algo sin trascendencia.
He aquí algunas ideas que ayudarán a fomentar la fortaleza y la templanza en los hijos:
  • Animarles desde pequeños a que ofrezcan sacrificios, aprovechando las oportunidades que se presentan en la cotidianeidad.
  • Enseñarles a afrontar con positivismo las contrariedades.
  • Exigir constancia y calidad en el trabajo y en las horas de estudio. No fomente la “ley del menor esfuerzo”.
  • Ante un dolor físico o pequeñas enfermedades, no obsesionarse con ellas, ni darle más atención de la que necesita, hay que enseñar a los niños a no quejarse más de la cuenta.
  • Impulsarles a que realicen actividades deportivas que les exijan sacrificios y constancia.
  • Hacer excursiones en familia que les ayuden a ser más fuertes, como por ejemplo acampar, ir de pesca, caminatas a las montañas, etc.
  • Dar mucha importancia a la lucha para vencer los defectos de carácter, como por ejemplo aprender a controlar el mal genio o la impaciencia.
  • Programar menús en los que entren cosas que gustan menos, para acostumbrarles a comer toda clase de alimentos.
  • Enseñarles a que se sirvan la comida no siempre eligiendo lo mejor para ellos.
  • Enseñarles a tomar un poco menos de lo que más les apetece.
  • Enseñar a que no desprecien la comida. Insistir racionalmente.
  • Que aprendan a no dar excesiva importancia a una situación de escasez, incomodidad, etc.
  • Explicar siempre el porqué de la reciedumbre y cómo hay que hacer cosas concretas para adquirirla.
  • No ceder ante todo lo que los chicos piden. Limitar regalos para ocasiones especiales.
  • Si hay varios hermanos, que se acostumbren a "heredar" ropa o cosas que queden en buen estado.
  • Evitar que la moda les esclavice. A veces, cuando son pequeños y no tienen capacidad de elegir, son los padres los que se "proyectan" en los hijos para ir a la "última".
  • Que se ocupen del cuidado material de su ropa. Doblarla, guardarla, prepararla para el día siguiente, etc.
  • Que se enteren del precio que tiene la ropa que se les compra. Que se den cuenta de que, aunque nos gusta más una cosa que otra, es necesario a veces elegir la más económica.
Por último, como padre no se queje ante nadie de los trabajos, molestias y demás inconvenientes que acarrean los hijos, pequeños, medianos o mayores; no es una actitud que demuestra fortaleza, templanza y reciedumbre; enseñanzas que queremos fomentar en los hijos para evitar que sean “merengues”.

lunes, 2 de julio de 2012

La visión


Los órganos de la vista 
  
(Da clic sobre las imágenes para ampliarlas)                
Ojo
La visión se realiza a través de los ojos, que se ubican en las cavidades orbitarias de la cara. Cuentan con unas células fotorreceptoras, es decir, sensibles a la luz, que al ser estimuladas por esta mandan impulsos al cerebro para que los interprete.

Cada ojo consta de dos partes: el globo ocular y los órganos anexos.
El globo ocular es un órgano casi esférico, de unos 24 mm (le diámetro, constituido por tres membranas: la escrerótica, la coroides y la retina.


La esclerótica es la capa fibrosa del ojo y la más externa. La zona central de su parte anterior se hace transparente y se abomba para formar la córnea, que permite el paso de los rayos luminosos, mientras que en el área posterior se halla un orificio que da paso al nervio óptico.


La coroides es la capa intermedia y presenta abundantes células pigmentarias y vasos sanguíneos.
Interviene en la nutrición del ojo y en la formación de los humores acuoso y vítreo. En su parte anterior se halla el iris, un disco de color variable con un orificio central, la pupila.


La retina, la membrana más interna, recibe las impresiones luminosas y las transmite al cerebro. Está constituida por conos, unas células sensibles a la intensidad de la luz y a la visión de los colores, y por bastones, células que detectan el blanco y el negro y los distintos tonos del gris. En la retina se distinguen la mácula o mancha amarilla, una zona con gran abundancia de conos, y la papila óptica, donde se encuentra el punto ciego, lugar donde el nervio óptico se une a la retina y que está libre de células fotosensibles, por lo que carece de visión.


El globo ocular también presenta una serie de medios transparentes a través de los cuales pasa la luz, como el humor acuoso y el cuerpo vítreo.
Entre ambos se encuentra el cristalino, una especie de lente biconvexa (más gruesa en el centro que en los bordes) que enfoca los rayos luminosos de modo que formen una imagen perfecta sobre la retina.
El ojo es un órgano muy delicado y, por tanto, necesita unos elementos que lo protejan y faciliten su movimiento.



Los párpados son dos pliegues, uno superior y otro inferior, que se sitúan por delante de las órbitas y en cuyo borde se disponen las pestañas.
La conjuntiva, una membrana que recubre la cara dorsal de los párpados y la cara anterior del globo ocular, cuenta con una importante red linfática que protege el ojo de las infecciones.
Las glándulas y las vías lacrimales forman el aparato lacrimal. La misión de las lágrimas es facilitar el deslizamiento de los párpados y humedecer la parte del globo ocular que permanece en contacto con el aire.
Las cejas son dos prominencias arqueadas, provistas de pelos, que desvían el sudor de la frente hacia la sienes.
El movimiento de los ojos, regulado por el cerebro, es sincrónico y se realiza por la acción de los siete músculos extrínsecos: recto superior, recto inferior, recto interno, recto externo, oblicuo mayor, oblicuo menor y elevador del párpado superior.    
Defectos ópticos
La miopía
Se llama también visión corta y se produce cuando el globo ocular es demasiado largo. En estas condiciones el foco se forma antes de la retina, en el cuerpo. Se corrige este defecto con lentes divergentes (cóncavos).
Hipermetropía
Se llama también visión larga y se produce cuando el ojo es demasiado corto para su poder de refracción. Los rayos caen en la retina antes de haber llegado al foco y por lo tanto se forma una imagen borrosa. Se corrige con lentes convergentes (convexos).
Astigmatismo
Es un defecto que se encuentra en todos los ojos pero no se considera anormal sino cuando alcanza un grado muy marcado. Cuando los meridianos de la córnea o más raramente del cristalino presentan desigualdades dc curvatura, los rayos, de cada meridiano tienen un foco y la imagen resulta borrosa. Este defecto se corrige con lentes cilíndricos, con una inclinación adecuada y sólo es posible la corrección cuando se refiere a una irregularidad grande de la córnea.
Daltonismo
Es un defecto que se traduce en una confusión de los colores, especialmente se confunde el rojo con el verde.
Enfermedades del ojo
Glaucoma
Es la elevación persistente de la presión intraocular. Causa serias perturbaciones en la nutrición del ojo: da lugar a la atrofia del nervio óptico, a la ceguera y finalmente a la desintegración del mecanismo óptico.
Presbicia
Es la disminución gradual del poder del cristalino para acomodación. Es una enfermedad que aparece con los años y hay dificultad para la visión cercana. Se corrige con lentes capaces de reemplazar las bioptria perdidas.
Estrabismo
Es la incapacidad para concentrar los dos ojos visuales sobre un punto, por pérdida de la sinergia entre los músculos antagonistas.
Catarata
Es la opacidad completa o parcial del cristalino. El cambio esencial que tiene lugar en el lente, es la coagulación progresiva de sus prótidos, y se debe a la acción prolongada de los rayos ultravioletas, y en algunos casos, a la acción térmica de los rayos infrarrojos. Es una enfermedad más frecuente en los diabéticos que en las personas normales.